Miles de peces muertos en el lecho de amortiguación de la represa de Paso Severino; según OSE, fue por falta de oxígeno y no afecta el suministro de agua potable

Cuando el caudal es abundante, el agua del lago de Paso Severino rebasa apenas la represa y cae, deslizándose por una rampa de 37 metros cuyo nombre técnico es vertedero. Pero no cae directamente al río que sigue con rumbo sur, pues el impacto socavaría el cauce, sino que llega al lecho de amortiguación o “piscina”, una estructura en la que queda atrapada entre un muro y la base del vertedero. Cuando el caudal es abundante y el lago rebasa la represa, el agua descansa en el lecho de amortiguación y luego, si rebasa también su muro, va finalmente al río.

Debido a la escasez de lluvias, hace tres meses que el caudal no da para que el agua rebase la represa. La válvula lateral de la zona inferior de esta deja que el río siga hacia Aguas Corrientes, y por eso, durante todo ese tiempo, el agua del lecho de amortiguación, cuya capacidad supera los 5.000 metros cúbicos, ha estado estancada.

Según explicó a la diaria el presidente de OSE, Milton Machado, esa es la causa por la que miles de peces han ido muriendo, fundamentalmente en las últimas horas, en el lecho de amortiguación. “Como el agua no tiene movimiento en esa pileta, se concentraron algas. Las algas y los peces se disputan el oxígeno del agua”, y si la “piscina” no recibe nueva agua que la oxigene, “los peces empiezan a morir”.

Cuando se le preguntó si el aumento de la población de algas puede o no relacionarse con una alta carga de nutrientes provenientes de la producción rural, Machado insistió en que “lo que pasa es que queda el agua estancada, y en esta época, con el sol, la proliferación ultravioleta, etcétera, eso fomenta que crezcan algas”.

La escena en el lugar no sólo es visualmente impactante, sino también insoportable para el olfato.

En cuanto a las posibles consecuencias en el suministro de agua, Machado dijo que, más allá de que “el agua no esté pasando por encima del vertedero”, el embalse “está con un nivel de reserva adecuado”, y su reserva es liberada continuamente por medio de la válvula lateral.

Lo que ocurre en el lecho de amortiguación “no tiene nada que ver con el embalse –afirmó–. El embalse no tiene un problema de algas, no hay ningún problema con la calidad de su agua; esto [las algas y los peces muertos] es aguas abajo del embalse. El agua del embalse está corriendo normal”.

Ayer de mañana, una retroexcavadora trabajaba a unos 100 metros de la represa. Funcionarios de OSE explicaron que la intención es enterrar a los peces muertos. Debido a las dificultades para acceder a la piscina, la tarea no va a ser sencilla, pero OSE informó que hoy, martes, se va a iniciar el operativo de limpieza.

La Dirección Nacional de Medio Ambiente tomó conocimiento del caso y, según informó a la diaria su secretaría, se ha estado “en contacto con OSE para asegurar ambientalmente el procedimiento”.

Una fuente técnica consultada por la diaria –que pidió no ser identificada– aseguró que la mortandad de peces podría haber sido evitada sin mayores inconvenientes. “Se llegó a un punto en que, en este momento, debe ser prácticamente cero el oxígeno” en el lecho de amortiguación y “toda esa masa de peces está condenada a morirse, salvo que se coloque una bomba que esté tirando agua permanentemente. Tan simple como eso. Decirle a OSE que coloque una bomba es como pedirle a UTE que coloque una lamparita”.

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